Se aprobó la nueva Ley de Glaciares: giro estratégico hacia la minería y máxima alerta ambiental
Buenos Aires.-La Cámara de Diputados sancionó la reforma que redefine la protección de las zonas periglaciares. Con el impulso de La Libertad Avanza y el apoyo de provincias mineras, la norma otorga mayor autonomía a las jurisdicciones para autorizar proyectos extractivos, desatando una batalla judicial inminente.
En una sesión cargada de tensión y con la mirada puesta en las inversiones extranjeras, la Cámara de Diputados de la Nación convirtió en ley la reforma a la normativa de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial. Con 137 votos a favor, el oficialismo logró imponer su agenda de desarrollo productivo sobre la legislación vigente desde 2010, que hasta hoy funcionaba como un blindaje integral contra la megaminería en la zona cordillerana.
La votación contó con un fuerte simbolismo político: la presencia de Karina Milei en el recinto y el respaldo decisivo de un bloque de diputados cordobeses fueron las llaves que sellaron el triunfo de La Libertad Avanza, frente a una oposición que denunció a viva voz una «regresión ambiental sin precedentes».
El fin de un blindaje: ¿Qué cambia realmente?
La nueva ley, que ya contaba con media sanción del Senado, introduce modificaciones técnicas que alteran el equilibrio de fuerzas en la montaña. Si bien se mantiene la prohibición absoluta de actividad sobre los glaciares propiamente dichos, el núcleo del conflicto reside en el ambiente periglaciar (el área de suelos congelados que rodea a los glaciares y actúa como reserva de agua).
A partir de ahora, la protección en estas zonas no será automática. Solo se preservarán aquellas áreas que demuestren una “función hídrica específica relevante” para el consumo humano, la agricultura o la biodiversidad. Este cambio otorga a las provincias la facultad de:
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Realizar estudios propios para determinar qué zonas son «productivas».
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Autorizar proyectos mineros o de hidrocarburos en áreas que, bajo su criterio, no afecten reservas estratégicas.
El argumento del «Federalismo Minero»
Los gobernadores de la Mesa del Cobre y el Litio (San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy y Mendoza) celebraron la sanción. Argumentan que la ley anterior era «excesivamente restrictiva» y actuaba como un freno para inversiones multimillonarias necesarias para la reactivación económica del país.
Desde el bloque oficialista, figuras como Nicolás Mayoraz y Gabriel Bornoroni defendieron la reforma como un acto de justicia federal: «El presidente Milei nos devuelve el dominio sobre nuestros recursos naturales», enfatizaron, asegurando que la norma da «rigor técnico» a una legislación que consideraban desactualizada.
Alarma por la seguridad hídrica
Del otro lado, el arco opositor —desde Unión por la Patria hasta la izquierda y el socialismo— advirtió que se está poniendo en riesgo el 0,4% del territorio nacional que garantiza el agua para millones de argentinos. Legisladoras como Natalia De la Sota y Gabriela Estévez señalaron que, en un contexto de crisis climática global, debilitar la protección del periglaciar es una «decisión temeraria».
Incluso voces del interior, como la de Carolina Basualdo, alertaron que el impacto de la minería en las altas cuencas podría secar humedales y lagunas lejanas, afectando ecosistemas vitales en provincias no mineras.
De la Rosada a los Tribunales
Con la sanción definitiva, el texto pasará al Poder Ejecutivo para su inmediata promulgación por decreto. Sin embargo, el conflicto está lejos de terminar. Organizaciones ambientalistas y bloques opositores ya preparan demandas de inconstitucionalidad, amparándose en el principio de «no regresión ambiental» y en tratados internacionales de rango constitucional.
Mientras el Gobierno confía en que esta ley destrabe proyectos clave de cobre y litio para fortalecer las reservas del Banco Central, la sociedad civil y la justicia se preparan para una batalla de largo aliento donde el botín en disputa es, ni más ni menos, que el acceso al agua pura en la Argentina del futuro.
