Escribe Nazly Borrero Vásquez sobre ciberseguridad y centros de datos

Escribe Nazly Borrero Vásquez sobre ciberseguridad y centros de datos
Nazly Borrero Vásquez, distinguida como una de las 100 mujeres líderes de México, columnista de www.globalbuenosaires.com.ar, escribe sobre las tendencias  empresariales hacia 2026:  ciberseguridad, centros de datos y un ecosistema digital más resiliente
Nazly Borrero Vásquez es  Ingeniera Informática, cuenta con estudios en las especializaciones y diplomados en Gerencia Estratégica, Derecho Informático, Maestra en Ciberseguridad con la UTH Florida, posee certificaciones internacionales en Protección de Datos Personales, Auditoria Forense, ISO27001 Seguridad de la Información, Perito Ciberjudicial.
También ese autora de los libros “Fronteras Invisibles de la Ciberseguridad”, “A un Click de Enredarse Recargado 1 y 2”, “Clickea y Procede Mejor” y “Cadena Inmutable: Homologación y Forensia en la Era Digital” y  “Cyber Artificial. Conectando las Fuerzas Digitales de Protección”. 

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para las empresas que buscan mantenerse competitivas en un entorno donde la tecnología avanza a ritmo acelerado y la protección de la información se convierte en una prioridad estratégica. Las organizaciones están tomando decisiones cada vez más rápidas sobre inversión digital, automatización, arquitectura tecnológica y resguardo de datos. En este escenario, los centros de datos, la ciberseguridad y la digitalización avanzan como un trinomio inseparable que define la forma en que operarán las compañías en los próximos años.

Durante 2024 y 2025, las compañías han enfrentado un aumento sostenido de incidentes informáticos, impulsados por el uso masivo de inteligencia artificial en ataques, la expansión del trabajo remoto y la interconexión global. Para 2026, se espera que las empresas adopten modelos más maduros de protección digital, donde la seguridad no sea vista como un gasto tecnológico, sino como una capacidad organizacional que acompaña cada decisión corporativa. Este cambio se está dando tanto por la presión regulatoria internacional como por la necesidad de mantener la continuidad operativa ante riesgos cada vez más sofisticados.

Uno de los ámbitos que experimentará mayor transformación será el de los centros de datos. Ya no son únicamente infraestructuras físicas que almacenan información; se están convirtiendo en ecosistemas integrados en los que conviven automatización, energía eficiente, procesos inteligentes y conectividad de nueva generación. Para 2026, se proyecta un incremento significativo de centros de datos que operen con tecnologías sostenibles, impulsados por la creciente demanda de reducir costos energéticos y por políticas empresariales orientadas al cuidado ambiental. Además, el uso de IA en monitoreo, gestión térmica, predicción de fallos y optimización de cargas será habitual, permitiendo a los equipos técnicos anticiparse a problemas y garantizar un servicio continuo.

En paralelo, la digitalización seguirá expandiéndose con fuerza. Las empresas están migrando a modelos híbridos donde conviven plataformas en la nube, aplicaciones internas y soluciones de analítica avanzada. La meta ya no es simplemente automatizar tareas, sino construir flujos de trabajo más inteligentes, basados en información actualizada y capaz de adaptarse a cambios inesperados. Para quienes toman decisiones, esto significa que se requerirán inversiones en herramientas que ofrezcan visibilidad completa de procesos, mayor capacidad de análisis y una comunicación más fluida entre áreas técnicas y directivas.

En 2026, la ciberseguridad formará parte natural de este proceso. Los ataques basados en IA generativa crecerán, obligando a las empresas a adoptar herramientas de detección que también utilicen inteligencia artificial. No se espera que la seguridad sea un área aislada, sino integrada en cada etapa del ciclo tecnológico: desde el desarrollo de software hasta el almacenamiento, pasando por la operación diaria de la infraestructura. Los equipos directivos deberán promover una cultura donde cada persona tenga un rol activo en el cuidado de la información, especialmente en contextos donde se manejan datos sensibles o servicios esenciales.

Otro cambio notable será el aumento de servicios gestionados y plataformas unificadas. Muchas empresas, especialmente medianas y grandes, están considerando delegar parte de sus operaciones tecnológicas en proveedores confiables, que ofrecen soluciones conectadas: protección, monitoreo, observabilidad, respaldo y análisis en un mismo entorno. Este tipo de integración no solo reduce la complejidad, sino que permite una respuesta más rápida frente a incidentes y facilita la toma de decisiones con información actualizada.

Las infraestructuras de red también evolucionarán. Con la llegada de tecnologías de conectividad más rápidas, los centros de datos y las plataformas digitales deberán estar preparados para manejar volúmenes mayores de tráfico. Esto incluye una mejor segmentación de redes, autenticación continua y mecanismos que reduzcan el impacto de accesos indebidos. Para 2026, los modelos de confianza cero estarán más extendidos y serán un estándar en la mayoría de las empresas que manejan operaciones críticas o entornos distribuidos.

Los tomadores de decisión tendrán que evaluar la madurez digital de sus organizaciones con criterios más amplios que en años anteriores. Ya no basta con contar con sistemas modernos; se requiere una integración real entre seguridad, infraestructura, automatización y estrategia corporativa. La planificación debe incluir inversiones escalables, capacitación continua y políticas claras que definan cómo se gestionan, utilizan y protegen los datos dentro y fuera de la empresa.

El panorama hacia 2026 invita a las organizaciones a construir modelos tecnológicos más humanos, más resilientes y preparados para un entorno donde la innovación y los riesgos avanzan al mismo ritmo. La clave será reconocer que la tecnología no es un elemento separado del negocio, sino un habilitador que moldea la operación, la comunicación, la confianza y la capacidad de crecimiento a largo plazo.

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