El enemigo silencioso: Shadow IT y el desafío de los puntos ciegos en la red corporativa

El enemigo silencioso: Shadow IT y el desafío de los puntos ciegos en la red corporativa

En un ecosistema empresarial donde la productividad depende de la inmediatez, la línea que separa lo personal de lo profesional se ha vuelto casi invisible. La adopción masiva del trabajo remoto y las políticas de BYOD (Bring Your Own Device) han impulsado la colaboración, pero también han abierto la puerta a un riesgo latente: el Shadow IT.

Esta práctica, que consiste en el uso de dispositivos, aplicaciones o servicios externos sin la autorización explícita del departamento de TI, se ha convertido en el principal generador de «puntos ciegos» en el perímetro corporativo, ampliando peligrosamente la superficie de ataque para los ciberdelincuentes.

Las estrategias de seguridad convencionales, diseñadas para proteger un perímetro físico definido, están demostrando ser insuficientes ante la descentralización actual. Según Lumu Technologies, empresa pionera en el modelo de Continuous Compromise Assessment®, las organizaciones enfrentan hoy desafíos críticos de visibilidad

A continuación, reproducimos el comunicado oficial de Lumu Technologies

Enero de 2026.- La flexibilidad del trabajo remoto trajo consigo un nuevo desafío para las empresas: la combinación de dispositivos personales y aplicaciones no autorizadas. La política de BYOD que viene de ‘Bring your Own Device’, o ‘trae tu propio dispositivo’ en español, potenciado por el Shadow IT, está ampliando la superficie de ataque y creando puntos ciegos que desafían los controles tradicionales de seguridad. Según Lumu Technologies, la empresa de ciberseguridad pionera en el modelo de Continuous Compromise Assessment®, esta expansión de la superficie de ataque crea puntos ciegos de seguridad que las empresas con estrategias tradicionales de defensa aún no logran dimensionar.

“Este modelo de trabajo, si bien brinda muchos beneficios, presenta un riesgo de seguridad significativo: una expansión fuera de control de la superficie de ataque”, comenta Germán Patiño, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de Lumu Technologies. “Cuando los empleados o proveedores usan dispositivos personales o no administrados por las empresas los datos confidenciales se mueven en entornos fuera del perímetro corporativo, lo que hace que la seguridad de la información sea un desafío crítico”, agrega.

Los perímetros corporativos dejaron de existir. Hoy, la red empresarial se extiende hasta los hogares, cafeterías, aeropuertos o donde sea que las personas relacionadas con las organizaciones afectadas se conecten. Este nuevo entorno redefine los límites de la seguridad y exige a las compañías proteger una infraestructura distribuida que ya no se encuentra dentro de sus instalaciones. En este contexto, las amenazas logran evadir las defensas tradicionales y generan riesgos que pueden escalar rápidamente:

  • Puertas abiertas para atacantes: los dispositivos no corporativos a menudo carecen de seguridad de nivel empresarial, lo que permite a los atacantes evadir fácilmente las defensas. Esto crea un camino directo para la exfiltración de información privilegiada utilizando tácticas como la anonimización de conexiones, DNS Tunneling, entre otros.
  • Un equipo de defensa con los ojos vendados: la falta de visibilidad sobre estos dispositivos limita considerablemente la capacidad del equipo de seguridad. Puede resultar casi imposible identificar los indicios de ataques avanzados. Si ocurre una brecha, la posibilidad de realizar un análisis forense o una respuesta efectiva al incidente se ve fundamentalmente afectada. El equipo termina enfrentándose a una amenaza que no puede ver completamente.
  • TI en las sombras: el problema se agrava con el aumento del Shadow IT. A menudo, los empleados instalan herramientas o aplicaciones sin la aprobación del área de TI. Aunque lo hacen con buenas intenciones, estas acciones generan silos de datos no supervisados e introducen aplicaciones con niveles de seguridad desconocidos, creando nuevas vulnerabilidades dentro de la organización.

Un solo dispositivo comprometido puede causar interrupciones operativas, infectar a otros equipos conectados a la red, pérdidas financieras y daños reputacionales. En otras palabras, sin capacidades de visibilidad de amenazas y respuesta automática, la misma flexibilidad que impulsa la agilidad empresarial puede convertirse en el origen de compromisos con impacto crítico. Es posible aprovechar las ventajas competitivas y de productividad que habilita el teletrabajo, sin embargo, es de vital importancia proteger la fuerza laboral y asegurar la continuidad operativa, no requiere una transformación radical que deseche las inversiones hechas en controles de seguridad, sino un enfoque de defensa moderno estructurado en tres pilares:

  1. Establecer una política clara: definir una política formal de BYOD que establezca los requisitos mínimos de seguridad, el uso aceptable de los dispositivos y los procedimientos de respuesta ante incidentes. Ninguna política elimina por completo el riesgo, pero sí puede determinar el nivel aceptable de exposición y las medidas necesarias para mitigarlo, tomando como referencia estándares como ISO 27001 y NIST.
  2. Empoderar a los empleados: complementar la tecnología con programas continuos de concientización y capacitación en ciberseguridad que ayuden a los colaboradores a reconocer intentos de phishing, detectar señales de compromiso y reportar incidentes oportunamente. Más que entrenar, se trata de construir una cultura de seguridad en la que cada empleado actúe como un guardián activo de la información.
  3. Lograr visibilidad total mediante tecnología: implementar soluciones que permitan monitorear de forma continua la red y el compromiso que se pueda generar desde todos los dispositivos conectados, administrados o no, y detectar credenciales comprometidas, vulnerabilidades o servicios expuestos antes de que sean explotados por los atacantes. La seguridad BYOD no debe verse como un proyecto puntual, sino como un proceso permanente de observación y gestión de la superficie de ataque.

La mayoría de las herramientas y estrategias tradicionales fueron diseñadas para entornos cerrados y controlados, por lo que resultan insuficientes frente a la realidad del trabajo remoto. Las organizaciones necesitan mantener una visibilidad constante de su superficie de ataque, detectar credenciales comprometidas, identificar aplicaciones no autorizadas, mapear vulnerabilidades en los servicios conectados a Internet y automatizar las tareas de respuesta a incidentes que se puedan generar en entornos que aceptan dispositivos no gobernados por la organización. Este nivel de observabilidad permite pasar de una postura reactiva a una gestión de seguridad proactiva y estratégica.

“Una estrategia integral permite a los equipos de seguridad y TI romper la cadena de ataque en sus primeras etapas y tomar decisiones informadas basadas en el riesgo. Este es el nuevo estándar de visibilidad, y es precisamente para lo que fue diseñada Lumu Discover: ayudar a las organizaciones a recuperar el control de su seguridad en entornos de trabajo remoto y avanzar con confianza. Recuperar la visibilidad es recuperar el control”, concluye Germán Patiño, vicepresidente de ventas para Latinoamérica de Lumu Technologies.

Foto: Germán Patiño

Acerca de Lumu

Lumu es una compañía de ciberseguridad que ayuda a las organizaciones a operar la ciberseguridad de manera competente, midiendo y entendiendo el compromiso en tiempo real. A través de su modelo de Continuous Compromise Assessment®, Lumu permite a los equipos de seguridad actuar de inmediato sobre compromisos confirmados y minimizar la exposición al riesgo. Para más información, visite www.lumu.io.

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