«Eco al Infinito»: Constanza Schwartz redefine la arquitectura corporativa con una obra monumental en San Isidro

«Eco al Infinito»: Constanza Schwartz redefine la arquitectura corporativa con una obra monumental en San Isidro

Por Matilde Palavecino, editora de www.globalbuenosaires.com.ar

San Isidro, provincia de Buenos Aires.-Este martes 28 de abril, el escenario del real estate corporativo y el mundo del arte contemporáneo se fusionaron en un evento único. Con una invitación exclusiva del Grupo Mass, Globalbuenosaires estuvo presente en la inauguración de «Eco al Infinito», la nueva y ambiciosa apuesta de la artista multidisciplinaria Constanza Schwartz.

La artista: una visión humanista del espacio

Constanza Schwartz (Buenos Aires, 1999) no es solo una escultora; es una creadora de experiencias. Con una sólida formación en Diseño de Espectáculos, Escenografía y Dirección Cinematográfica por la Universidad de Palermo, Schwartz despliega en esta obra un lenguaje que borra las fronteras entre lo cotidiano y lo artístico.

Su presencia en la inauguración subrayó el carácter de su práctica: una búsqueda constante por «humanizar» los entornos de trabajo. Para la artista, la obra es una «utopía posible», un intento de interrumpir la rutina programada con una capa de conciencia sensible. Schwartz se consolida así como una figura clave en la tendencia global de integrar el arte site-specific en desarrollos de gran escala.

Globalbuenosaires entrevistó a Constanza Schwartz y así habló sobre su obra.

«Eco al Infinito»: Magnitud en el atrio de MRA+A

La obra habita el imponente atrio vidriado del edificio Lumina San Isidro, un proyecto del prestigioso Estudio Mario Roberto Álvarez (MRA+A). Los detalles técnicos de la instalación son, sencillamente, monumentales:

  • Dimensión: Una longitud de 108 metros que se despliega en un atrio de triple altura.

  • Contexto: Se encuentra bajo una bóveda transparente de 128 metros de largo por 16 de ancho, considerada la más grande de su tipo en Latinoamérica.

  • Composición: La pieza consta de cuatro cuerpos escultóricos suspendidos que utilizan formas primarias y colores intensos.

  • El efecto visual: Gracias a sus superficies reflectantes, las figuras se recortan sobre el cielo y se replican en las fachadas vidriadas, generando ese «eco» rítmico que da nombre a la obra.

Una pausa necesaria en la rutina

Más allá de su estética, la obra propone una «pausa sensible». Diseñada para ser observada desde múltiples perspectivas —ya sea desde el suelo, los niveles superiores o en los tránsitos laterales—, la instalación dinamiza la vida interior del edificio corporativo. Es un ágora contemporáneo que invita al usuario a tomar conciencia del «aquí y ahora».

El equipo detrás de la obra

La manufactura experta de estas piezas colgantes fue posible gracias a un equipo interdisciplinario que incluyó a:

  • Dirección de ejecución: Gastón Aliaga (Indigo Lumieres) y la empresa GOTA Arquigrafía.

  • Equipo técnico: Arq. Mónica Mostajo e Ing. Franco Lavra.

  • Curaduría y desarrollo: Acompañamiento curatorial de Facundo López y co-desarrollo proyectual de Francisca Gil Sosa.

  • Universo audiovisual: La obra cuenta con un registro dirigido por Martin Rois, música original de Francisco Rousset Osio y fotografía de Bianca Sifredi.

Matilde Palavecino, editora de www.globalbuenosaires.com.ar y Facundo Garayalde,  del Grupo Mass, una de las agencias de comunicación, relaciones públicas y producción de eventos más influyentes de Argentina.

 

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