«Proyecto Fin del Mundo», la odisea científica que devuelve a Ryan Gosling al espacio
Por Matilde Palavecino, editora de www.globalbuenosaires.com.ar
Buenos Aires .- Bajo la dirección de la dupla Lord y Miller, llega este 19 de marzo una propuesta que combina el rigor de la astrofísica con la calidez humana. Una épica de supervivencia que se aleja del pesimismo distópico para celebrar el ingenio y la cooperación.
En un presente saturado de catástrofes cinematográficas, «Proyecto Fin del Mundo» (basada en el bestseller de Andy Weir) se presenta en las salas argentinas como un soplo de aire fresco y oxígeno puro. No es solo una película sobre el fin de la humanidad; es una carta de amor a la curiosidad científica y a la capacidad de asombro.
La trama nos presenta a Ryland Grace (Ryan Gosling), un profesor de ciencias de secundaria que despierta en una nave espacial, a años luz de la Tierra, rodeado de cadáveres y sin rastro de su propia identidad. A través de una estructura de flashbacks magistralmente montada, Grace recupera su memoria y con ella, el peso de una responsabilidad astronómica: él es la última esperanza para detener a los «astrófagos», una sustancia microscópica que está consumiendo la energía del Sol y condenando a la Tierra a una era de hielo eterna.
Ryan Gosling entrega una de sus actuaciones más físicas y carismáticas. Su interpretación de Grace es vulnerable, divertida y profundamente humana; un hombre que resuelve problemas complejos con cinta adhesiva y leyes de la termodinámica.
Sin embargo, el gran acierto del filme es el contrapunto actoral. Sandra Hüller (nominada al Oscar por Anatomía de una caída) aporta una sobriedad necesaria en el rol de la estratega Eva Stratt, mientras que el elenco secundario, con Ken Leung y Milana Vayntrub, termina de armar un rompecabezas global de urgencia y sacrificio.
A diferencia de otros thrillers espaciales, aquí la solución no llega a través de disparos o milagros, sino a través de la experimentación. La película logra lo que pocos éxitos de taquilla consiguen: hacer que el proceso de deducción científica sea tan emocionante como una persecución de autos. La «amistad inesperada» que menciona la sinopsis es, sin duda, el corazón emocional del relato y el giro que eleva la película de un simple ejercicio de género a una obra trascendental sobre la comunicación.
«Proyecto Fin del Mundo» es cine de gran factura técnica (con efectos visuales que ameritan ser vistos en IMAX o pantallas de gran formato) pero con un alma inmensa. Es la película que necesitábamos para recordarnos que, ante los problemas más oscuros, la luz siempre se encuentra en la colaboración y en el método científico.
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Lo mejor: La química entre Gosling y su «compañero inesperado» y el ritmo que nunca decae.
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Lo peor: Algunos pasajes técnicos pueden resultar densos para el espectador que busca acción pura, aunque son vitales para la trama.

