Pehuajó: Andrea Lluch convocó a la Cuarta Sección para debatir la identidad y el futuro de la UCR
Pehuajó, provincia de Buenos Aires.-En medio de las profundas discusiones que atraviesan los partidos históricos de la provincia de Buenos Aires respecto de sus liderazgos y posicionamientos nacionales, la dirigencia de la Unión Cívica Radical (UCR) local busca dinamizar la orgánica partidaria en el interior bonaerense. En ese contexto, la referente radical Andrea Lluch lanzó una convocatoria abierta a legisladores, intendentes, concejales y militantes de la Cuarta Sección Electoral con el propósito de abrir un espacio de debate profundo sobre el futuro del centenario partido.
La dirigente radical pehuajense difundió una carta abierta dirigida a afiliados y dirigentes de Pehuajó y de la Cuarta Sección Electoral, en la que expresó su preocupación por el presente de la Unión Cívica Radical y convocó a generar espacios de encuentro y reflexión para fortalecer el partido.
Tras participar de una reunión con referentes nacionales del radicalismo, Lluch sostuvo que la UCR debe recuperar protagonismo en la discusión pública y construir una propuesta propia, evitando quedar atrapada en las disputas de la denominada “grieta” política.
En su mensaje, reivindicó los valores históricos del radicalismo, destacando la importancia del equilibrio entre estabilidad económica, justicia social, igualdad de oportunidades y un Estado eficiente al servicio de la comunidad.
Asimismo, llamó a dejar de lado los enfrentamientos internos y las especulaciones partidarias para dar paso al diálogo, la construcción colectiva y la búsqueda de consensos que permitan proyectar un futuro sólido para el partido y para el país.
Como parte de esta iniciativa, anunció que pondrá a disposición la sede del Comité Radical de Pehuajó, ubicada en Del Valle 659, para convocar próximamente a dirigentes y militantes de la región a un encuentro de debate e intercambio de ideas, una vez concluidos los procesos de normalización partidaria en los distintos distritos.
“Busco algo simple y profundo a la vez: que la Unión Cívica Radical se convierta en un espacio donde valga la pena pensar el futuro del país con seriedad, sensibilidad y vocación de servicio”, expresó la dirigente.
La carta concluye con una reivindicación de las figuras históricas del radicalismo, como Leandro N. Alem, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Ricardo Balbín, Arturo Illia y Raúl Alfonsín, y con una convocatoria a renovar el compromiso partidario de cara a los desafíos del futuro.
A mis correligionarios de
Pehuajó y de la IV Sección Electoral:
Pehuajó, 1 de junio de 2026.-
El pasado 29 de mayo asistí, invitada por un grupo de reconocidos dirigentes nacionales de nuestro partido, acompañada por integrantes de nuestra nueva conduccion a una reunión de reflexión sobre el presente y el futuro de la Unión Cívica Radical.
No escribo estas líneas para adherir a ningún grupo ni construcción interna. Las escribo porque me preocupa el presente de la UCR y porque me importa profundamente su porvenir.
Me dirijo a ustedes, sobre todo: como afiliada radical, porque la UCR forma parte de mi identidad política más profunda. También porque, en pocos días, asumiré una responsabilidad institucional dentro de nuestra organización partidaria y en el marco de nuestra Carta Orgánica, y, asimismo, lo saben quienes me conocen: soy de decir con honestidad y sin rodeos.
Mientras otras fuerzas políticas ya están organizando el futuro que quieren construir, la Unión Cívica Radical corre el riesgo de quedar en un lugar cada vez más periférico de la conversación pública. Y mientras tanto, una parte importante de nuestras energías se desgasta en discusiones internas o en dilemas ajenos a lo que la sociedad realmente espera de nosotros.
Algunos – según sus intereses, la más de las veces – intentan empujarnos a que nos ubiquemos en uno u otro extremo de la grieta, como si el desafío fuera alinearse detrás de unos u otros, a quien “acompañar” en lugar de construir una alternativa propia, coherente y con sentido para el país, la sección, la provincia y nuestros distritos.
A los radicales se nos definió, a mediado de los ’80, como “liberales solidarios”: creemos en la estabilidad presupuestaria y en la justicia social, en el superávit y en la humanidad de las políticas sociales, en impuestos no confiscatorios y en la necesidad de un Estado eficiente que cumpla con el rol que la propia Constitución le asigna, en el esfuerzo con movilidad social, en el mérito y en la igualdad de oportunidades y posibilidades, en el crecimiento económico y en el desarrollo que es mucho más que eso… en la libertad y en la justicia.
Necesitamos de menos internismo por nada – como no sea para repartirnos los despojos –, de menos especulación y de menos búsqueda de atajos. Y más diálogo, más encuentro y más política entendida como construcción colectiva. Y también de menos sospechas y delirios persecutorios porque, cada vez que alguien intenta abrir una conversación sincera o tender puentes aparece la misma reacción: “¿Y ésta qué busca?”.
Busco algo simple y profundo a la vez: que la Unión Cívica Radical se convierta en un espacio donde valga la pena pensar el futuro del país con seriedad, con sensibilidad y con vocación de servicio.
Por eso pongo a disposición las instalaciones de la sede partidaria de Pehuajó: Del Valle 659, para que podamos encontrarnos pronto, más temprano que tarde – y una vez normalizados los Comités de Distrito tras el próximo domingo 7 –, los radicales de nuestra región. También hubo otros correligionarios de la “Cuarta” en aquella reunión que motiva esta nota, y sé que muchos más comparten esta inquietud.
Encontrarnos no para mirar hacia atrás, sino para abrir un tiempo distinto. Desisto de que la Unión Cívica Radical deje de iluminar con rayos propios. Hoy – en la mayoría de los casos y cuando no han sido destinados a otras actividades – sus comités, ateneos y locales partidarios apenas conservan un tenue haz de luz mortecina.
Pienso, con Ricardo Balbín, que “el político de raza es aquel que no renuncia mientras haya injusticias en la Nación. El político de raza sólo se jubila cuando le cierran el sobretodo de madera”.
A él se lo enseñaron Alem, Yrigoyen y Alvear, dijo en 1981. Y a mí, además de ellos: el propio don Ricardo, Arturo Illia y Raúl Alfonsín.
“¡Adelante los que quedan!” (Leandro N. Alem).
Un abrazo radical.
ANDREA S. LLUCH

