Las ventas por el Día del Padre cayeron 0,3% en 2026, según CAME

Las ventas por el Día del Padre cayeron 0,3% en 2026, según CAME
Imagen generada con IA

Buenos Aires.- La actividad comercial minorista en la República Argentina volvió a exhibir señales de letargo persistente durante una de las fechas más significativas de su calendario anual. De acuerdo con el monitoreo nacional realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) entre las jornadas del viernes 19 y el sábado 20 de junio de 2026, las ventas por el Día del Padre registraron una caída del 0,3% en comparación con la misma festividad del año anterior, medidas a precios constantes. Esta contracción consolida una racha marcadamente compleja para el sector, sumándose a los retrocesos previos del 1,7% en 2025 y del 10,2% en 2024, lo que ratifica que el consumo asociado a esta celebración se mantiene en terreno negativo por cuarto año consecutivo bajo un escenario general de enfriamiento de la demanda.

La celebración arrojó un saldo marcadamente heterogéneo y un comportamiento del público enfocado netamente en resguardar el presupuesto del hogar. Para dinamizar el movimiento en los mostradores, más del 80% de los 189 establecimientos relevados implementó promociones especiales, centrando sus estrategias en otorgar facilidades de financiamiento con tarjetas de crédito y atractivos beneficios por pagos al contado o transferencia. Sin embargo, la efectividad de estas herramientas estuvo contenida por la cautela generalizada de los compradores, lo que provocó que las operaciones se concentraran mayormente en los artículos más económicos de cada sector y en mercadería en liquidación, fijando un ticket promedio de compra de $ 78.986. Al evaluar el termómetro entre los comerciantes consultados, el 38,1% coincidió en que la festividad tuvo un alcance moderado, el 36,5% consideró que aportó algo de movimiento pero resultó insuficiente para modificar la tendencia de fondo, un 18% sentenció que la jornada no generó ningún estímulo en su facturación y apenas un 7,4% estimó que la fecha fue un factor determinante para traccionar su actividad.

Al analizar el resultado sectorial, se repitió el patrón asimétrico observado en la temporada anterior, donde cuatro de las seis categorías relevadas lograron cerrar en terreno positivo. La reactivación estuvo liderada por los rubros de Librerías e Indumentaria, que anotaron un avance del 2,1% interanual cada uno. En el sector de Indumentaria, el repunte sirvió para aportar liquidez tras un mayo recesivo e igualar en unidades al año pasado, aunque se sacrificó rentabilidad por el elevado costo financiero de sostener cuotas; allí, las transacciones se concentraron a último momento en remeras, riñoneras y gorras premium. Por su parte, las Librerías mostraron un impacto acotado y condicionado por la inestabilidad económica, donde el comprador priorizó el descuento directo sobre el financiamiento, orientando la demanda hacia los libros de negocios, finanzas, economía e historia. Los restantes incrementos correspondieron a Electrodomésticos, artefactos del hogar y equipos de audio y video con un sutil 0,8%, donde los comercios minoristas sufrieron para competir contra las grandes cadenas y se enfocaron en liquidar artículos de conectividad como auriculares y parlantes, seguidos por Calzado y marroquinería con una suba del 0,4%, rubro caracterizado por un público medido que generó mucho movimiento de consulta pero pocas compras efectivas.

En la vereda de enfrente, el segmento de Equipos periféricos, accesorios y celulares acusó el impacto más severo de la jornada al registrar un desplome del 6,1% interanual. Las respuestas de los comerciantes de este sector expusieron que las ventas resultaron insuficientes para levantar el balance del mes y que debieron limitar el financiamiento a un tope de tres cuotas para no destruir sus márgenes de ganancia, concentrando el interés del público en accesorios económicos como auriculares Bluetooth. Asimismo, la categoría de Cosméticos y perfumería padeció una contracción del 3,8%, afectada por una transformación estructural en los hábitos de consumo. Este rubro experimentó una profunda asimetría de canales, manifestada en la caída de la actividad de las tiendas físicas frente al crecimiento de los entornos virtuales, un fenómeno potenciado por la competencia desleal de plataformas digitales que importan productos de origen chino. Los comerciantes advirtieron que los compradores consolidaron el hábito de utilizar el local presencial únicamente como espacio de prueba para testear las fragancias, migrando posteriormente al canal digital para concretar la transacción final atraídos por mejores condiciones de conveniencia y precio.

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