Kicillof oficializó la prórroga de la Emergencia Agropecuaria
Foto: Prensa Gobernación
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, formalizó la prórroga del estado de Emergencia y/o Desastre Agropecuario en distritos afectados por excesos hídricos. A través de decretos publicados en el Boletín Oficial, la Provincia extendió los beneficios impositivos y crediticios hasta el 28 de febrero de 2026.
La decisión busca amortiguar el impacto económico en las explotaciones rurales de municipios como Pehuajó, Junín, Tapalqué, Rauch y Maipú, donde las inundaciones persistentes han condicionado la siembra y el pastoreo durante el último semestre.
La medida otorga un marco legal de protección retroactivo, abarcando el período que va desde el 1° de septiembre de 2025 hasta finales de febrero de este año. Según lo establecido por la Comisión de Emergencia y Desastre Agropecuario (CEDABA), la persistencia de las napas altas y el anegamiento de campos obligaron a sostener la asistencia estatal para evitar el quiebre de los productores locales.
Beneficios e incentivos financieros
Los productores que cuenten con el certificado de afectación —que debe tramitarse en cada municipio— accederán a una serie de herramientas de auxilio contempladas en la Ley N° 10.390:
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Exenciones y Prórrogas: Aquellos en estado de «Desastre» (afectación superior al 80%) quedarán eximidos del pago del Impuesto Inmobiliario Rural. Para quienes se encuentren en «Emergencia» (entre 50% y 79%), se postergarán los vencimientos sin multas ni intereses.
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Líneas de Crédito: El Banco Provincia mantiene activas líneas de financiamiento con tasas bonificadas destinadas a la recomposición de capital de trabajo y gastos operativos.
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Freno a ejecuciones: Se ratificó la suspensión de cualquier acción judicial o ejecución fiscal por deudas impositivas mientras dure la vigencia del decreto.
Si bien la situación hídrica ha mostrado mejoras parciales, los departamentos técnicos del Ministerio de Desarrollo Agrario señalaron que distritos como Bragado, Carlos Tejedor y Bolívar también mantienen áreas críticas bajo vigilancia. En estos puntos, la capacidad de absorción del suelo sigue al límite, impidiendo el normal desarrollo de la actividad agroindustrial.
