Establecieron un protocolo para destruir de manera segura los chalecos antibalas vencidos

Establecieron un protocolo para destruir de manera segura los chalecos antibalas vencidos

La Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMAC), dependiente del Ministerio de Seguridad de la Nación, estableció, por primera vez, un procedimiento formal para destruir de manera segura los chalecos antibalas vencidos y otros materiales de usos específicos de las fuerzas (como cascos, vestimentas y placas) que durante años, se fueron acumulado en espacios de las fuerzas de seguridad de todo el país.

La medida, dispuesta a través de la resolución XX tiene como objetivo resolver un problema histórico que afectó a las instituciones policiales encargadas de la seguridad, generando dificultades logísticas, ambientales y de seguridad.

Desde lo práctico, los chalecos ocupan un espacio importante en los depósitos de las fuerzas policiales, lo que dificulta el almacenamiento de otros equipos esenciales para el funcionamiento eficiente de las fuerzas policiales.

Además, los materiales que componen estos chalecos, como fibras sintéticas y otros componentes, son muy contaminantes. Sin una normativa clara para poder eliminarlos, su almacenamiento prolongado en el tiempo pone en riesgo el medio ambiente, por los residuos tóxicos que generan.

Otro punto que resulta también grave para la seguridad de los argentinos es que al no ser destruidos de manera adecuada, los chalecos vencidos terminan, en algunos casos, en manos de delincuentes.

Este nuevo protocolo elaborado por la gestión que encabeza la ministra Patricia Bullrich, establece un protocolo detallado para la destrucción de los chalecos antibalas vencidos, utilizando métodos seguros como:
1. triturado
2. corte
3. fundición
4. deshilachado

Con este procedimiento, elaborado por el ANMAC, a cargo de Juan Pablo Allan, garantizamos la eliminación completa y segura de los chalecos, asegurando que no puedan ser reutilizados ni reciclados de manera indebida.

La nueva normativa busca liberar a las fuerzas de seguridad de esta carga logística, permitiéndoles disponer de más espacio físico para otros equipos operativos.

Con esta medida, no solo mejoramos el control y la gestión de los materiales policiales, sino que también refuerzamos la seguridad pública al evitar que estos materiales puedan quedar en manos de criminales.

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