El absurdo como trinchera contra el olvido: el gato, la muerte y el laboratorio de la decadencia
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Por Matilde Palavecino, editora de www.globalbuenosaires.com.ar
Buenos Aires.- El cine contemporáneo que aborda la vejez suele debatir entre dos extremos igualmente perezosos: la romantización condescendiente del «abuelito sabio» o el golpe bajo del melodrama clínico que busca el llanto fácil a expensas de la degradación biológica. Rompiendo de manera drástica con este binomio, el realizador ecuatoriano Xavier Chávez C. debuta en el largometraje de ficción con Viejos malditos, una coproducción entre Ecuador y Argentina (bajo el sello de las productoras Perros Obesos y Pensilvania Films) que utiliza el humor negro, el absurdo cotidiano y el thriller de vecindario para edificar una de las reflexiones más honestas, incómodas y descarnadas sobre la senectud que haya dado el cine latinoamericano reciente.
El estreno comercial en el Cine Gaumont —un espacio idóneo para el pulso de este tipo de apuestas independientes de fuerte impronta autoral— nos sumerge en una propuesta de 107 minutos que se cuece a fuego lento. Aquí, el dolor de la viudez no se llora con violines de fondo; se mastica con rabia, se padece en la billetera y se corporiza a través de una batalla delirante contra un enemigo inesperado: un gato callejero.
Elías y la geografía de la amargura
La película nos presenta a Elías (Jaime Bonelli, en una interpretación consagratoria y magnética), un octogenario atrapado en el limbo posterior a la muerte de su esposa. El marco espacial no es menor: un vecindario rural, apacible en la superficie pero asfixiante en su quietud, habitado mayoritariamente por otros ancianos que arrastran sus propios fantasmas.
El guion, escrito por el propio Chávez y madurado pacientemente desde su selección en la sección de Guiones Inéditos de La Habana en 2018, es un mecanismo de relojería que expone la decadencia no como un evento trágico, sino como una acumulación de micro-humillaciones diarias:
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Las deudas económicas que erosionan la dignidad.
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Los achaques físicos de un cuerpo que empieza a fallar.
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Una relación tensa, gélida y cargada de reproches mudos con su hijo (Danilo Esteves).
Bonelli dota a Elías de una aspereza texturada. No es un viejo simpático; es un hombre herido que ha decidido usar la hostilidad como un escudo contra la autocompasión. Su racha de mala suerte parece no tener fin, operando como una inercia existencial de la que es imposible escapar. Hasta que el orden de su tragedia se ve saboteado por el caos biológico más puro: la irrupción de un felino desaliñado, sucio y profundamente ruidoso.
El gato como catalizador existencial y el humor negro
El gran acierto de Viejos malditos radica en el tratamiento del gato callejero. Lejos de funcionar como la típica mascota que viene a ablandar el corazón del protagonista en una predecible redención hollywoodense, el animal es introducido como un agente de disrupción absoluta. Sus maullidos nocturnos, sus peleas territoriales y su sola presencia alteran el microsistema del vecindario, desatando una escalada de tensiones cruzadas entre los habitantes del pueblo.
Para Elías, el felino pasa de ser una simple molestia vecinal a convertirse en una fijación obsesiva. El director Xavier Chávez utiliza esta premisa para deslizar el relato hacia el terreno del humor ácido y el absurdo. La guerra de Elías contra el gato es, en realidad, la externalización de su lucha contra el vacío. Es mucho más fácil volcar la rabia, la impotencia y el duelo no resuelto contra un animal escurridizo que mirar de frente al espejo del propio deterioro emocional.
Las situaciones se vuelven progresivamente cómicas y patéticas, rozando por momentos el espíritu de los relatos de corte kafkiano o los sketches más oscuros del cine nórdico (al estilo de Roy Andersson o Bent Hamer). Elías encuentra en este «enemigo» una razón para seguir despierto por las noches; el caos le devuelve, paradójicamente, un propósito vital.
Un elenco coral preciso y el factor «Donado»
Si bien la película descansa sobre los hombros de un colosal Jaime Bonelli, el reparto secundario edifica el ecosistema perfecto para que el absurdo funcione. Poen Alarcón, Alexandra Puyol y Verónica Larco componen a esa comunidad de vecinos que oscila entre la solidaridad comunitaria y la neurosis del aislamiento rural. Por su parte, Danilo Esteves maneja con sutil incomodidad las escenas familiares, retratando esa distancia generacional insalvable donde los hijos no saben cómo cuidar a sus padres sin anular su autonomía.
Párrafo aparte merece la participación especial de Walter Donado. El actor argentino, eternamente recordado por su tenso duelo automovilístico en el segmento «El más fuerte» de Relatos Salvajes, aporta aquí una energía áspera, mundana y muy orgánica que encaja a la perfección con el tono de comedia negra que maneja el film, sirviendo como un gran contrapeso en los momentos de mayor fricción de la trama.
Rigor técnico: onstruyendo la atmósfera del aislamiento
Desde el punto de vista formal, Viejos malditos ratifica los antecedentes de Xavier Chávez como director de fotografía en el ámbito documental. El tratamiento visual, diseñado junto al DF Daniel Mafla, rehúsa la luminosidad costumbrista. La cámara se planta con encuadres fijos, composiciones simétricas que refuerzan el encierro de Elías y una paleta de colores apagada, invernal, que dialoga constantemente con la geografía de la periferia rural.
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| ASPECTOS TÉCNICOS DESTACADOS |
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| • FOTOGRAFÍA (Daniel Mafla): Encuadres fijos y claroscuros |
| nocturnos que acentúan la claustrofobia y el insomnio. |
| • SONIDO (Jaime Mejía): El diseño sonoro convierte a los |
| maullidos y ruidos nocturnos en una presencia psicológica. |
| • MÚSICA (Nicolás Deluca): Banda sonora irónica que subraya |
| el patetismo y la soledad del protagonista sin subrayar el |
| golpe bajo emocional. |
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El diseño de sonido de Jaime Mejía merece una mención especial: las noches de insomnio de Elías se vuelven palpables para el espectador a través de una amplificación milimétrica de los ruidos del entorno. El crujido de las maderas, el viento rural y, fundamentalmente, el eco distorsionado de los felinos transforman la casa del protagonista en una caja de resonancia de su propia mente perturbada. La banda sonora de Nicolás Deluca acompaña este devenir con una partitura que sabe cuándo retirarse para dejar que el silencio hable, e interviene con acordes irónicos cuando la disputa doméstica adquiere tintes de una épica ridícula.
El valor de la coproducción y el largo camino a las salas
Que Viejos malditos llegue a las pantallas comerciales en mayo de 2026 tras un exhaustivo recorrido internacional habla de la solidez del proyecto. Su itinerario es un mapa de resistencia cinematográfica: comenzó como guion inédito en 2018, pasó por laboratorios y secciones de Work in Progress de alta exigencia como el MAFF de Málaga (2020), Bolivia Lab (2022), el BIFFF de Bruselas (2023), hasta su desembarco en las selecciones oficiales de los festivales de Guayaquil y Chicago en 2025.
Esta maduración se percibe en la pantalla. No hay apuro en el montaje, no hay concesiones al espectador que busca resoluciones masticadas. La producción de Pensilvania Films vuelve a demostrar su ojo clínico para detectar dramas autorales con proyección internacional (en línea con su catálogo reciente que incluye títulos como Fragmentada o No quiero ser polvo).
Una obra de amarga lucidez
Viejos malditos es una película incómoda porque filma aquello a lo que la sociedad prefiere dar la espalda: el olor a encierro, el orgullo herido de quien ya no puede valerse por sí mismo, las llamadas telefónicas que no llegan y la crudeza del abandono. Sin embargo, el milagro de la ópera prima de Xavier Chávez consiste en que, en lugar de hundirnos en el nihilismo absoluto, utiliza la comedia negra como un respirador artificial.
Entre la ironía más punzante y una ternura subterránea que solo emerge en las rendijas del desorden, la película se erige como una ofrenda honesta a la fragilidad humana. Elías, a sus 80 años y a los tumbos, descubre que mientras haya un enemigo al cual combatir, una locura que perseguir o un ser vivo que altere el silencio, la vida —con toda su carga de maldición— todavía merece ser transitada. Una cita impostergable en el Gaumont para quienes busquen un cine latinoamericano despierto, riguroso y profundamente humano.
FICHA TÉCNICA
Título: VIEJOS MALDITOS
Género: Drama
Duración: 107 min
Calificación: R-13
Países: Ecuador, Argentina
Idioma: Castellano
Año: 2026
Guion y Dirección: Xavier Chávez C.
Director de Fotografía: Daniel Mafla
Director de Sonido: Jaime Mejía
Director de Arte: Patricio Moreno
Compositor Musical: Nicolás Deluca
Productora General: Ivonne Campoverde
Productora: Perros Obesos, Pensilvania Films
Distribuidora: Rodeo
NOTAS DEL DIRECTOR
Su ya frágil equilibrio se ve alterado con la aparición de un gato callejero y desaliñado que comienza a merodear por el barrio. Las constantes peleas nocturnas del animal rompen la aparente calma del lugar y desencadenan una serie de conflictos entre los vecinos, arrastrando a Elías a situaciones cada vez más absurdas y caóticas.
En medio de ese desorden cotidiano, Elías no solo debe enfrentar los problemas externos que lo rodean, sino también su propio deterioro emocional y físico. Con personajes complejos y momentos profundamente humanos, la película explora con sensibilidad temas como la soledad, la vejez y los vínculos familiares.
Viejos Malditos combina una mirada íntima y honesta sobre la vida en la tercera edad con un humor oscuro que atraviesa toda la historia, construyendo un relato tan conmovedor como irónico.

NOTA DE PRODUCCIÓN
sobre la soledad y las relaciones humanas.”
41st CHICAGO LATINO FILM FESTIVAL
El primer largometraje del director ecuatoriano Xavier Chávez, Viejos Malditos, se perfila como una propuesta singular dentro del cine que tendrá su estreno en salas argentinas. La película reúne a un elenco destacado encabezado por Jaime Bonelli, actor de amplia trayectoria cuyo legado artístico permanece vigente; Walter Donado, reconocido por su participación en la película Relatos Salvajes; y Danilo Esteves, conocido por su trabajo en Vivos, entre otros talentos.
XAVIER CHAVEZ (@xavierchavezc)
Su ópera prima en largometraje de ficción, Viejos Malditos, ha recibido múltiples reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. A lo largo de su trayectoria, ha trabajado en diversas productoras y canales de televisión, destacándose como Jefe de Imagen en Ecuador TV. Asimismo, se ha desempeñado como director de fotografía en documentales y largometrajes independientes.
Como guionista y director, ha realizado cortometrajes premiados en distintos festivales. Actualmente, se encuentra desarrollando nuevos proyectos cinematográficos que ya han captado atención y reconocimiento.
PENSILVANIA FILMS (@pensilvaniafilms)
Desde 2013 Pensilvania Films se dedica a la producción de contenido de ficción y documental para cine, TV y plataformas. Algunas de sus últimas películas producidas son:
“PIRITA”
2026 | Ficción | 100 min | MÉXICO-ARGENTINA | Dirigida por Iván Löwenberg
“OXITOCINA, EL AMOR NO EXISTE”
2026 | Miniserie Ficción | 6 x 20 | ARGENTINA | Dirigida por Magalí Bayón
“VIEJOS MALDITOS”
2026 | Ficción | 100 min | ECUADOR-ARGENTINA | Dirigida por Xavier Chavez
“LA INVITADA”
2024 | Ficción | 85 min | ARGENTINA-CHILE | Dirigida por Facundo Escudero Salinas
“MILONGA”
2023 | Ficción | 106 min | URUGUAY-ARGENTINA | Dirigida por Laura González
“FRAGMENTADA”
2023 | Ficción | 110 min | ARGENTINA-URUGUAY | Dirigida por Facundo Escudero Salinas
“DÚO”
2022 | Ficción | 108 min | ESPAÑA-ARGENTINA-CHILE-FRANCIA | Dirigida por Meritxell Colell
“NO QUIERO SER POLVO”
2022 | Ficción | 90 min | MÉXICO-ARGENTINA | Dirigida por Iván Löwenberg
“CADÁVER EXQUISITO”
2022 | Ficción | 100 min | ARGENTINA-ESPAÑA-BRASIL | Dirigida por Lucia Vassallo



