Ciencia ficción con sello rioplatense: «Un futuro brillante» llega a los cines de Buenos Aires
Por Matilde Palavecino, editora de www.globalbuenosaires.com.ar
Buenos Aires.- Tras un exitoso recorrido por festivales internacionales como Tribeca(Estados Unidos) y Huelva(España), se estrena en Argentina «Un futuro brillante», el esperado segundo largometraje de la cineasta uruguaya Lucía Garibaldi. La película, que cuenta con las actuaciones destacadas de Sofía Gala Castiglione y Maruja Bustamante, se presenta como una «rara avis» en la región: una distopía de factura estética impecable y narrativa íntima.
El filme tendrá sus funciones estreno en dos puntos clave de la cultura porteña:
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Cinearte Cacodelphia: Jueves 19 de febrero a las 21:00 hs.
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Arthaus: Viernes 20 de febrero a las 20:00 hs.
La resistencia en una «tierra prometida»
La historia nos sitúa en un complejo habitacional detenido en el tiempo, un entorno donde las mascotas han desaparecido y solo queda una población envejecida. Elisa (Martina Passeggi) vive allí con su madre, soñando con el «Norte», una tierra prometida donde se dice que la historia se reescribe sin errores.
Sin embargo, la llegada de una enigmática vecina, Leonor, despierta en Elisa un deseo confuso pero firme: el de no partir. La película explora la tensión entre el paraíso prometido por una meritocracia extrema y el derecho a elegir un destino propio, incluso si este es «imperfecto y contradictorio».
Visión de la directora: ciencia ficción «desde el sur»
Lucía Garibaldi, quien ya sorprendió al mundo con Los tiburones (Sundance 2019), propone una distopía mínima y cotidiana.
«Esta historia parte de mi inquietud sobre cómo, atrás de la imagen del desarrollo o el progreso, se esconde muchas veces un impulso por suprimir la duda, el perder el tiempo, la fragilidad, todo lo que nos hace humanos. La película pone en escena un mundo que no es estrictamente distópico, sino apenas desplazado, donde los afectos, la memoria y el deseo aparecen como fuerzas subterráneas, a pesar de los intentos de ordenarlos o extirparlos. Desde la puesta en escena busqué exagerar la relación entre la cotidianeidad y lo perturbador de nuestro mundo, en este mundo ficticio: conviven en un mismo espacio».
«Entiendo el cine como una manera de suspender el tiempo, de crear un espacio donde las verdades tambalean y las emociones más pequeñas se potencian. En Un futuro brillante intenté capturar ese punto de fuga donde los personajes, aunque atrapados en un sistema que los etiqueta y los reubica, aún conservan gestos de resistencia: una risa inoportuna, una charla sin sentido, un acto de ternura, un deseo. El cine, para mí, es una forma de preservar lo frágil frente a un mundo que insiste en uniformarlo todo y es también muchas veces un espejo, nos muestra de una forma retorcida o metafórica, lo que somos».
«Un futuro brillante nació de dos ideas que, sin proponérselo, se fueron enredando. Mientras escribíamos el guion llegó la pandemia, y con ella una conexión repentina con la existencia: el valor de los afectos, las conversaciones sin sentido, el deseo de pasear, de perder el tiempo… y la necesidad de cuestionar el sentido de la productividad. El sistema actual no tolera el descanso, el ocio o la improductividad. Hace poco escuché en la radio local una conversación sobre Byung-Chul Han, que en La sociedad del cansancio habla de esta exigencia constante de rendimiento que se internaliza y nos vuelve explotadores de nosotros mismos. Y sentí que eso estaba muy presente en la historia de Elisa: una chica que es considerada apta, funcional, brillante… pero que empieza a intuir que vivir no es lo mismo que rendir».
«La otra idea fue la juventud como tesoro codiciado. No sé cuál surgió primero, pero un día me encontré mirando Brazil, asombrada con ese plano donde a una mujer le estiran la cara como si fuese de plastilina para quitarle años. Lo que antes parecía ciencia ficción delirante hoy es tendencia en TikTok. De ahí nació la idea del negocio del olor y la construcción de un mundo en el que Elisa es “la última y la más joven”. Imaginamos la historia y sus reglas a partir de esa pregunta: ¿Cómo tiene que ser el mundo para que ella lo sea? «
«Elisa me encanta porque, en el fondo, se resiste. Su deseo no es heroico, sino confuso, intuitivo, íntimo. Quiere elegir su propio destino. Quiere perder el tiempo. Me gusta pensar que esa elección imperfecta y contradictoria es también un gesto político»
«El casting fue clave. Vi a Martina muy al comienzo y me fascinó. Es bailarina y nunca había actuado, lo cual me entusiasmó: en historias de crecimiento me gusta trabajar con jóvenes sin experiencia frente a cámara para conservar cierta inocencia real. Pero Martina sorprendió: como bailarina, tiene un dominio preciso del cuerpo, del tempo, de la repetición… algo que se integró perfectamente a un rodaje que también “bailaba” con la cámara. Además, es profundamente sensible y resignificó el personaje, dándole capas que no había imaginado».
«Sofía Gala llegó casi como un juego, en una charla con amigas. Leonor, su personaje, camina en la delgada línea entre el deseo, la rareza y una ternura velada. Sofía aportó una energía magnética y física, algo punk, pero también una vulnerabilidad que hizo crecer la relación con Elisa, evitando que el personaje cayera en la caricatura de femme fatale».
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