Ajuste por inflación y test de deuda: el nuevo esquema cambiario debuta bajo fuego
El equipo económico liderado por el ministro Luis Caputo y el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, pone en marcha este viernes una pieza central de su estrategia para 2026: el nuevo régimen de bandas de flotación ajustadas por inflación. La medida llega en un momento de máxima tensión, con el mercado financiero observando de cerca la capacidad de pago del Tesoro frente a los vencimientos inminentes y la persistente presión por la salida del cepo.
A partir de hoy, el BCRA abandona el ajuste mensual discrecional (que hasta diciembre fue del 1%) para pasar a una actualización automática basada en el costo de vida.
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El ancla de enero: Las bandas se moverán un 2,5%, reflejando la inflación registrada en noviembre de 2025.
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Los límites del mercado: El piso de intervención inicia el mes en $915, con una trayectoria descendente hacia los $894 para el 31 de enero. En la vereda opuesta, el techo de la banda se estira desde los $1.529 hasta rozar los $1.564 hacia fin de mes.
Este «pasillo» cambiario busca ofrecer previsibilidad al mercado, aunque la jugada oficial reconoce implícitamente las dificultades para acumular divisas de manera genuina en un contexto de reservas netas todavía frágiles.
La sombra del 9 de enero: USD 4.200 millones en el horizonte
La gran prueba de fuego para este esquema no vendrá del gráfico de precios, sino de la caja de dólares. El próximo viernes 9 de enero, la Argentina enfrenta el vencimiento de USD 4.225 millones con bonistas privados.
Aunque desde la Casa Rosada insisten en que los pagos «se harán sin problemas», en la City porteña persiste la duda sobre la ingeniería financiera para cubrir la totalidad del monto. Según analistas, el Gobierno ha logrado garantizar cerca de la mitad de los fondos mediante compras al Tesoro y depósitos previos, pero el resto dependería de la aceleración en la liquidación de divisas y la posible concreción de préstamos de corto plazo (REPO).
Tasas reales y la meta con el FMI
Para evitar que la mayor flexibilidad del dólar se traslade a los precios, el BCRA mantendrá una política de tasas de interés positivas en términos reales. La premisa es clara: seducir a los ahorristas para que permanezcan en pesos mientras la inflación local supere los estándares internacionales.
En paralelo, el organismo busca cumplir con la meta de acumulación de reservas prometida al Fondo Monetario Internacional (FMI). El objetivo para 2026 es sumar USD 10.000 millones, una cifra que hoy parece lejana dado que el Banco Central ha tenido dificultades para retener divisas en el último trimestre del año pasado.
El factor «Cepo»
Respecto a la unificación cambiaria, la posición oficial se mantiene cauta. El Banco Central reiteró que la flexibilización de las restricciones actuales —el tan mencionado «cepo»— será gradual y estará atada a tres pilares:
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Fortalecimiento del equilibrio cambiario.
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Acceso fluido del Tesoro a los mercados externos.
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Progresos en la re-monetización de la economía.
El debut de las bandas hoy es, en esencia, un laboratorio: si el sistema logra absorber el vencimiento del 9 de enero sin disparar la brecha, el Gobierno habrá ganado el primer round de un 2026 que promete ser decisivo para la estabilidad del modelo.
